jueves, 28 de mayo de 2009

Los orígenes de una ciudad islámica (y III)

Almorávides y almohades

La época de los reinos de taifas (s. XI) supuso para Jerez la merma paulatina de su naciente hegemonía tras someterse a los Banu Jizrun de Arcos –que convirtieron a esta ciudad en la capital del reino del mismo nombre– y, posteriormente, a los Banu Abbad de Sevilla, metrópoli que absorberá y eclipsará política e intelectualmente a las poblaciones y coras bajo su dominio. La entrada de los almorávides, primero, y la de los almohades, después, supone un cambio en la situación, ya que muchas ciudades importantes de la zona tendrán la oportunidad de luchar por su autonomía y conseguir alguna preeminencia. Jerez destaca por su oposición al poder almorávide entre los años 1143 y 1145, convirtiéndoseen un pequeño reino influyente –gobernado por Abu l-Gamr Ibn Azzun, de los Banu Ganiya– en el período conocido como segundas taifas o taifas de transición entre almorávides y almohades. Con estos últimos recupera Jerez su peso político en la región debido, tal vez, a su inmediata sumisión al califa Abd al-Mu’min y a que éste, a cambio, declarara libre de confiscaciones a la ciudad. Los geógrafos Ibn Galib (s. XII) y Yaqut (s. XIII) la vuelven a citar como capital de la cora en esos siglos. La importancia mercantil y estratégica que la ciudad llegó a alcanzar entre mediados del XII y las primeras décadas del XIII fue notable. Antes de ser tomada por los cristianos, Jerez era una medina de unos 20.000 habitantes, con más de 20 mezquitas, rodeada de una fuerte muralla y dotada de alcázar, adarves, alcaicería, y todos los elementos de una gran urbe andalusí, judería y arrabales incluidos.

De la mano de este indudable avance comercial y urbano de Jerez durante los siglos XII y XIII, llega su desarrollo cultural. Los sabios jerezanos eran, en su mayoría, aristócratas y notables que, junto a su ocupación erudita, ostentaban cargos religiosos y jurídicos de responsabilidad en la ciudad. Éstos, al igual que otros ulemas de su tiempo, acudían a aprender, perfeccionar su formación e, incluso, enseñar a los lugares de referencia de la época, es decir, Córdoba, Sevilla, Málaga o Granada, sin olvidar las peregrinaciones en busca de conocimiento a Oriente. Es el caso de los jerezanos Ibn Lubbal (m. 1187-8), Ibn Malik (m. entre 1195 y 1197) o Ibn Azhar (m. 1188-9), convertidos pronto en prestigiosos maestros en la propia Jerez, centro de obligada visita para muchos sabios de al-Andalus y, en menor medida, del resto del Islam, desde principios del XII. El poder, asimismo, promovería y se impregnaría de ese ambiente ilustrado. Uno de los gobernadores de Jerez durante la época almohade fue, por ejemplo, el prolífico poeta sevillano Abu Umar Ibn Abi Jalid (m. 1215-6). Entre los jerezanos que estudiaron con los arriba mencionados se cuentan, entre otros muchos, el gramático Ibn Abd al-Mu’min (m. 1223), muy conocido por su excelente comentario a las Macamas de al-Hariri de Basora, el poeta Ibn Shakil (m. 1208-9), el médico Ibn Rifa’a (m. 1239) o el visir y poeta Ibn Giyat (m. 1223) quienes, a su vez, continuaron la labor de instruir a nuevos discípulos en la ciudad procedentes de la misma Jerez y de otras partes de al-Andalus. Con la conquista de la ciudad por las tropas del rey castellano Alfonso X, culmina la historia andalusí de Jerez. Tras la entrega de la ciudad a las tropas cristianas y la consiguiente expulsión de la población musulmana, muchos ulemas de origen jerezano acabaron por prosperar fuera de al-Andalus. Los repertorios bio-bibliográficos nos dicen que algunos eligieron el Magreb como lugar de residencia, en concreto las ciudades de Salé y Mequinez, y otros Oriente, ya que se asentaron en Alejandría, Jerusalén o Damasco.

Para saber más:

- ABELLÁN PÉREZ, Juan, El Cádiz islámico a través de sus textos, Cádiz, 2005 (2ª ed.).

-ABELLÁN PÉREZ, Juan, Poblamiento y administración provincial en al-Andalus. La cora de Sidonia, Málaga, 2004.

-AGUILAR MOYA, Laureano, “Jerez islámico”, en CARO CANCELA, Diego (coord.), Historia de Jerez de la Frontera. De los orígenes a la época medieval, I, Cádiz, 1999, pp. 193-256.

-BORREGO SOTO, Miguel Ángel, “Algunas consideraciones sobre el Jerez prealmohade y preislámico (Cerit)”, Estudios sobre Patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales, VII-VIII (Cádiz, 2005-6), pp. 55-70.

-BORREGO SOTO, Miguel Ángel, “La ciudad andalusí de Shiduna (Siglos VIII-XI)”, Al-Andalus--Magreb, 14 (Cádiz, 2007), pp. 5-18.

-BORREGO SOTO, Miguel Ángel, “Sabios musulmanes de Jerez (ss. IX-XIV)”, Al-Andalus--Magreb, 11 (Cádiz, 2004), pp. 7-66.

-BORREGO SOTO, Miguel Ángel, “Poetas del Jerez islámico”, Al-Andalus--Magreb, 15 (Cádiz, 2008), pp. 41-78.

-GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Rosalía, “La ciudad islámica de Jerez: una visión desde la arqueología urbana”, en LÓPEZ ENAMORADO, Mª Dolores y REYES RUIZ, Antonio (eds.),Tetuán y Jerez: dos ciudades a través de la historia, Jerez 2006.

-GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Rosalía y RUIZ MATA, Diego, “Prehistoria e Historia Antigua de Jerez”, en CARO CANCELA, Diego (coord.), Historia de Jerez de la Frontera. De los orígenes a la época medieval, I, Cádiz, 1999, p. 155.

-RUIZ MATA, Diego, “La fundación de Gadir y el Castillo de Doña Blanca: contrastación textual y arqueológica”, Complutum, 10 (Madrid, 1999), pp. 279-317.

-VEGA GEÁN, Eugenio José y GARCÍA ROMERO, Francisco Antonio, Origen e historia del antiguo obispado asidonense, Jerez, 1997.

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