martes, 29 de septiembre de 2009

La alameda de al-Ŷāna

Junto al río Guadalete, descrito por Ibn Sa‛īd como río placentero con jardines y bellos paisajes que diríase compendio del río de Sevilla, se situaban un par de alamedas: una es el marjal o pradera del Brocado (marŷ al-Sundusīya) y la otra Aŷŷāna, Iŷŷāna o al-Ŷāna (probable arabización del romance "El Llano" y que se correspondería con los hoy conocidos por Llanos de La Ina), a la que los poetas Ibn Lubbāl e Ibn Giyāt dedicaron sendas casidas.

El primero de ellos, en metro Ðaw÷l, dice:

Oh cuán agradable es El Llano (I¥¥×na), en primavera o en otoño.

Los arroyos de agua parecen plata sobre guijarros, que se esparcen en el fondo como perlas relucientes.

Cuando su arena no está empapada de agua, nos gusta ir allí y prescindir del ámbar y los aromas.

Y hay unos higos que parecen pezones; pechos de vírgenes negras en sus pecheras.

Diríase que hay allí alcobas fulgurantes con novias reposando sobre estrados de seda.

Llegó curiosamente a mis manos el otro día un folleto de la llamada "Huerta la Yanna", una granja escuela situada entre Lomopardo y La Ina, pasando el puente de la Greduela, justo en los Llanos de la Ina. Desconozco si el nombre del lugar le viene de antiguo o se lo han puesto posteriormente tras leer, tal vez, alguno de mis artículos. Con todo, sería interesante saberlo y comprobar si aún quedan restos islámicos en el enclave. Cabe también la posibilidad de que la huerta haya sido llamada al-Yanna, por el árabe "huerto, jardín", y que su parecido con al-Ŷāna, sea pura casualidad.

Dice Ibn Giyāt (en traducción de Fernando Velázquez Basanta, metro ramal):

Acude temprano al al-Ŷāna, de buen talante,

y echa allí un trago a los sones del laúd.

¡Cuán excelente es! Diríase una novia que aparece

arrebujada en almaizares que no han tejido los dedos.

El Sol indica ya que la mañana está avanzada,

pues el rocío se confunde con los hilos de las perlas.

Es un vergel que no por nada los camaradas frecuentan,

y me buscan, pues nadie más que yo los apiña.

Que al-Ŷāna haya enseñado al grupo de enamorados

quién es el íntimo de los bellos es un buen augurio.

4 comentarios:

Mery dijo...

"Diríase que hay allí alcobas fulgurantes con novias reposando sobre estrados de seda."

Una perla entre las perlas.
Un abrazo

MABS dijo...

Los Llanos de la Ina tenían que transmitir esa sensación. Hoy es un paraje precioso, con el Guadalete dejando una estela de vegetación en sus márgenes única. Es la tierra de Sidueña, un lugar incomparable.

Luis Copano dijo...

Tampoco sé si el nombre de la Huerta la Yanna tendrá relación con al-Ŷāna, pero sin duda sigue siendo un lugar acogedor y maravilloso, una vez que pasas el puente de la Greduela te sumerges en otro mundo a pesar de lo cambiado que pueda estar. Una lástima que paisajes tan espectaculares caigan en el olvido, y poemas de épocas pasadas no sean recordados.

MABS dijo...

Querido Luis Copano, me cuenta en un correo Agustín García Lázaro que la Yanna es un nombre dado a la Huerta modernamente por iniciativa suya, inspirándose en un texto de Ibn Said sobre la alameda al-Yâna que por allí cerca estuvo en época andalusí. Creo que García Lázaro no pudo estar más acertado. El lugar debió de ser tan espectacular como lo es ahora, o más, seguro.