viernes, 24 de abril de 2009

العربية الحية árabe vivo y Sherine شيرين

Ha sido esta misma tarde cuando, tomándonos un café, Francisco Moscoso me ha hablado de la página árabe vivo, un espacio en internet cuyos autores dirigen a todos aquellos que estudian, se interesan o, de una forma u otra, aman la lengua y la cultura árabes, porque su objetivo es ser un reflejo de la lengua árabe en sus diversas manifestaciones y servir de ayuda para quienes la estudian. Creo sinceramente que aciertan en sus planteamientos y diseño. Una de las secciones que más me ha gustado es la dedicada a la música y la poesía árabe. En ella encontramos algunas perlas, como este alegre y bailón de la hermosa cantante egipcia شيرين Sherîn, cuyo texto árabe y traducción española podéis encontrar en el mismo enlace de árabe vivo.


Sé que os va a encantar y que a partir de hoy os vais a aficionar a la música árabe más actual. Es una buena excusa para acercaros a una cultura injustamente prejuzgada en muchas de sus facetas. De paso os cuelgo otra soberbia canción interpretada por Sherine y el también egipcio تامر حسني Tamer Husni con su letra:


لو خايفه اضمك تلاقي الامان
لو تايهه في قلبي تلاقي الحنان
اه اجيلك لو انتى في ابعد مكان
لو خايفه اضمك تلاقي الامان
حبيتك وفي بعدك قلبي معاك
حبيتك مش ممكن انسى هواك
اجيلك لو انتى في ابعد مكان
لو خايفه اضمك تلاقي الامان
انا حاسس كأنى قابلتك زمان
انا عايز اقولك بحبك كمان
قوليلي حجيلك انور سماك
حكايتنا حكايه كتبها ملاك
انا جمبك وحياتى مكان ما تكون
وملكتك خلتنى ملكت الكون
اجيلك لو انتى في ابعد مكان
لو خايفه اضمك تلاقي الامان

Project Lane's Lexicon

Edward William Lane empleó más de treinta años en la elaboración de su Arabic-English Lexicon/Dictionary, el mayor de este género existente hoy en el mundo. Desde hace algunos años, gracias a la web de studycoran están disponible en internet (formato *.pdf) los ocho volúmenes de esta soberbia y completísima obra, un total de 3162 páginas de palabras ordenadas por raíces, con entradas que incluyen derivaciones, ejemplos de uso en el Corán y otras fuentes. Hay dos posibilidades, o bien descargar los archivos poco a poco, o bien comprar el Diccionario de Lane en dos DVDs por un módico precio. Esta interesante iniciativa merece un enlace permanente a la derecha de este blog.
Edward William Lane spent over 30 years on producing the greatest Arabic-English Lexicon/Dictionary in the world today. It has been used extensively for study of the Arabic language. Now, the internet web of studycoran, provides us with the free all 8 volumes of this superb work, each with its own folder, total 3162 pages; one large word-searchable file for each volume; arrangement by root, exhaustive meanings including derivatives, comments on grammar, examples of usage in Al Quran/Koran & other sources. You can download the Arabic Lexicon in pdf files or buy it on disc (2 DVD-Roms) at a cheap low price.

martes, 21 de abril de 2009

Un poeta jerezano del siglo IX

Aunque consideramos que Jerez se funda probablemente entre los siglos VIII o IX, no será hasta una centuria más tarde cuando la ciudad alcance cierta prestancia y acoja en su seno a los primeros sabios de los que tenemos noticia por los diccionarios biográficos. Los nombres de estos personajes coinciden con los de los ulemas que desempeñaron en aquellos días la autoridad jurídica y religiosa en Jerez. Se cita al muftí Hišām b. Muhammad b. Abī Razīn y a los jatibes Sulaymān b. Muhammad b. Sulaymān al-Šidūnī; Yazīd b. Asbāt al-Majzūmī, y su hijo Asbāt b. Yazīd b. Asbāt al-Majzūmī.
En una época en la que la poesía en al-Andalus empieza a florecer, sólo los dos últimos, junto a Abū l-Hakam Mundir al-Šidūnī se dedicaron, entre otros menesteres, a la lírica, pero nos han legado apenas un par de versos que no ejemplifican en absoluto las formas y los asuntos de la poesía de entonces. Ésta imitaba casi fielmente la producción de autores preislámicos y orientales como Abu Nuwas, al-Mutanabbi o Abu Tammam, de ahí que la obra de muchos de los poetas andalusíes del momento, la del cordobés Ibn 'Abd Rabbihi (m. 328=940) por ejemplo, no refleje en ningún caso elementos propios de la tradición literaria andalusí.
Tampoco descolló ningún poeta jerezano durante los reinos de taifas, considerada la época de auge para la poesía hispanomusulmana, entre otras razones por su alejamiento del estricto corsé y convencionalismo temático de las décadas anteriores. Durante el siglo XI brillaron con luz propia el cordobés Ibn Zaydun, el rey sevillano al-Mu'tamid, Ibn 'Ammar, Ibn al-Labbana, Ibn Wahbun, Ibn 'Abdun, etc., quienes abordaron en sus versos todo tipo de asuntos, especialmente la evocación de parajes urbanos y rurales, o la descripción de elementos de la naturaleza y los jardines, de clara influencia posterior.

Abū l-Hakam Mundir b. 'Umar b. 'Abd al-'Aziz al-Šidūnī
Desconocemos la fecha de su nacimiento e, incluso, el lugar preciso donde éste tuvo lugar. Según Ibn al-Faradī, vivió en Jerez, aunque era de la gente de Šidūna, donde probablemente nació hacia el último tercio del siglo IX.
Nos han llegado muy pocos datos sobre Abū l-Hakam. Únicamente sabemos que se formó en la corriente malikí del derecho islámico con Muhammad b. Futays al-Ilbiri (m. 319=931), de quien oyó la Wadiha (Lo evidente) de 'Abd al-Malik b. Habib (m. 238=853), y que fue poeta y experto en gramática y léxico. Entre sus discípulos sólo se menciona a Yusuf b. Muhamamad al-Šidūnī. Murió en Jerez, el año 334 (=945-6).
Aunque Ibn al-Faradī indica que fue poeta prolífico, sólo tenemos constancia de un par de versos en los que Abū l-Hakam al-Šidūnī elogia a su paisano Abu Jalid Yazīd b. Asbāt al-Majzūmī, poeta y alfaquí que dirigía la oración en Jerez. Dicen así (metro tawil):

¡Oh Abū Jālid, lucero de las tribus beduinas,
gala del mundo y adorno de los almímbares!
¡Oh luna de la religión, cuya luz resplandece;
oh estrella de la ciencia, no tienes parangón!


Bibliografía: IBN AL-FARADĪ, Ta’rīj, II, 141-2 (nº 1453); AL-SUYŪTĪ, Bugya, II, 301 (nº 2024); BORREGO SOTO, M. A. (2008): "Poetas del Jerez islámico", AAM 15: 41-78.

domingo, 19 de abril de 2009

¿Y de Toledo a la gloria?

La Gloria se alcanza en Toledo paseando por sus calles, dejando que los muros de sus casas te recubran y arropen durante tu visita. La Gloria en Toledo parece residir en el Transparente de la Catedral y en el intradós de los arcos de la iglesia de San Román. También tras ganar al Alavés esta tarde se siente uno más cerquita de la Gloria.

viernes, 17 de abril de 2009

Y de Zamora a Toledo

Es cierto, tengo olvidado mi blog, pero eso es verdad sólo en parte. En Zamora apenas tenía acceso a internet y tampoco el tiempo suficiente para elaborar entradas de enjundia. Estaba de vacaciones y eso implica también dejar a un lado este tipo de aficiones. Además, sólo dos días después de nuestro regreso a Jerez, partí hacia Toledo para asistir a un seminario sobre epigrafía árabe a cargo de Virgilio Martínez Enamorado, al que dedicaré una entrada aparte.
Por ahora, me quedo con una de las cosas que más me han impresionado de mi periplo toledano: el llamado Museo de los Concilios Visigodos, que no había visitado en mis anteriores estancias en la Ciudad Imperial. Fundado en 1969, se halla en la iglesia de San Román, consagrada en 1221 por el arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada. El lugar es precioso y aúna estilos muy diferentes pero armoniosamente conjugados. La cabecera es puramente renacentista, debida a la reforma de Covarrubias del siglo XVI, y el resto del edificio conserva su antigua estructura interior de naves separadas por arcos califales que se apoyan sobre columnas con capiteles reutilizados de época visigoda. En mi modesta opinión, lo más hermoso del conjunto son las importantes pinturas murales del siglo XIII que cubren las enjutas e intradoses de los arcos, así como el muro de la nave de la epístola, el crucero y los pies de la iglesia. En ellas se unen los temas cristianos con motivos epigráficos, geométricos y vegetales propios de la decoración árabe: اليمن والاقبال, dice la inscripción que se repite una y otra vez. Un lugar inolvidable en el que lo de menos, curiosamente, son las piezas expuestas.

sábado, 4 de abril de 2009

La maqāma y Jerez

El término árabe maqāma, como señala el profesor Ignacio Ferrando (UCA), designaba en principio el lugar donde se reunía un grupo de personas que permanecían de pie y, por extensión, la misma reunión. Con el tiempo, el vocablo adoptó otros significados como el de “reunión de gentes notables”, “discurso”, “sermón”, “debate” o “arenga piadosa”. Semejante opinión expresa Hämeen-Anttila, quien afirma que la palabra, derivada del verbo qāma, “estar de pie”, se refiere a cualquier encuentro informal o fortuito que se tiene de pie, en la calle u otro lugar diferente del formal y organizado maŷlis, del verbo ŷalasa, “estar sentado”. En un contexto literario, se consideraba maqāma cualquier sesión poética e, incluso, las audiencias ante el Califa de ascetas y ulemas que, en sus admoniciones, incluían exempla para ilustrar sus enseñanzas. Como género literario, la maqāma se refiere a un texto protagonizado por un pícaro cuyas andanzas las cuenta otro personaje protagonista en una virtuosa prosa rimada con intercalación de versos variados. Se dice que Badi al-Zaman al-Hamadani inventó el género en el siglo X, y que su mejor continuador fue al-Hariri de Basora una centuria después. La principal finalidad de estas narraciones era demostrar el dominio de la lengua y la retórica árabe por su autor. De hecho, las Maqāmāt de al-Harīrī fueron usadas recurrentemente como modelo para el estudio de la gramática y las bellas letras árabes. Buena parte de los diccionarios biográficos las citan entre los libros y materias que los maestros transmitían y enseñaban a sus alumnos, y fueron varios los andalusíes que las oyeron del propio al-Harīrī en Bagdad.
Tal vez resulte pretencioso afirmar que Jerez fue uno de los núcleos destacados en la difusión de las Maqāmāt de al-Harīrī en al-Andalus, pero no es fruto de la casualidad que de su seno surgiera el comentario más sobresaliente de las mismas, obra de Abū l-‛Abbās Ibn ‛Abd al-Mu’min al-Šarīšī. Entre los cuentos que utiliza al-Šarīšī para ilustrar su Comentario, encontramos infinidad de anécdotas que bien podrían incluirse en el tipo de composiciones que recalca Hämeen-Anttila. Su asunto y estructura nada tienen que ver con la maqāma clásica, pero nos quedamos con los versos que aparecen en una cuya forma podría acercarse a aquélla y adoptar el nombre de maqāma jerezana, si bien su redacción se aleja del saŷ‛ o prosa artística característica. Se trata de un curioso diálogo entre el jerezano Abū ‛Abd Allāh Ibn Zarqūn (m. 586=1190-1), maestro de al-Šarīšī, y el sevillano Abū Bakr Ibn al-‛Arabī (m. ¿543=1148?), que contiene un interesante intercambio de hemistiquios con temática jerezana. La historia la inserta al-Šarīšī en una de sus glosas a la Maqāma XXX de al-Harīrī, al final de la cual el pícaro Abū Zayd al-Sarūŷī recita unos versos sobre su ciudad natal, Sarūŷ, al narrador al-Hārit b. Hammām [en metro ramal]:

Mi patria chica es Sarūy, de la que fui separado.
Es una ciudad en la que hay de todo y provienen
sus aguas del
Salsabīl*, siendo verdes prados sus arenales
[…]
* Fuente del Paraíso que a veces se usa como metáfora del vino.

Al hilo de este breve poema, y en un simpático mano a mano, Ibn Zarqūn e Ibn al-‛Arabī recitan lo que sigue:

Mi patria chica es Jerez, donde yo vivía.
Es una ciudad en la que hay de todo y se abastecen
sus manantiales del Salsabīl, y están emparrados sus arenales
.

(BORREGO SOTO, Miguel Ángel (2006): "¿Una "Macama" jerezana? Jerez y la difusión de las "Macamas" de al-Hariri en al Andalus", AAM 13: 25-41).

jueves, 2 de abril de 2009

Sobre el origen de Jerez

Decía un par de entradas más abajo que el enclave de la Šiḏūna andalusí, heredera de la fenicia y romana Asido(n) y que localizo en Sidueña, terminó despoblándose y, por diversas razones, cediendo su hegemonía a Jerez, ciudad con la que llegó incluso a identificarse antes incluso de su completa ruina. Las causas más aceptables podrían hallarse en las sucesivas oleadas normandas y en el posible enfrentamiento entre la cúpula eclesial asidonense y la nueva jerarquía musulmana afincada en la región. Todo ello agravado por la fitna previa a la irrupción de los reinos de Taifas, provocaría el progresivo despoblamiento de Šiḏūna y el flujo de ciudadanos desde ésta y otros enclaves del entorno como Asṭah o Qalsāna hacia Jerez, una alquería situada en el centro de una fértil comarca agrícola próxima al mar –tal vez la antigua villa o civitas Cerit, que incluso acuñó moneda en época romana–.

Resulta además significativo que algunas fuentes de finales de los siglos X y XI denominen Šarīš Šiḏūna a esta emergente urbe que contaba ya con mezquita aljama. El hecho revelaría, con todas las reservas y objeciones que puedan hacerse, que desde un primer momento Jerez se identificó con su vecina Šiḏūna, de la que fue consecuencia y continuación. Así, leemos en al-Rāzī (Crónica, 57-8) que […] Xerez Sadunia es nombrada entre todas las cibdades de Espanya, et en ella ha todas las bondades de la tierra et de la mar; que si vos yo quissiese contar todas las bondades della et de su termino, non podria. Et las aguas non se dannan como otras, et la su fruta dura mucho. Et Xerez es tan buena que le non puede escusar en lo mas de Espanya […]. También Ibn Ḥayyān (Muqtabis II-1, 316-8) llama a Jerez de la misma forma –Šarīš Šiḏūna– en el fragmento dedicado al ataque normando a la zona del año 229 (=844), en tiempos del emir ‛Abd al-Raḥmān II (m. 238=852); y aún en el siglo XIII, Ibn Diḥya (Muṭrib, 97, 171 y 209) sigue haciendo lo propio cuando menciona el lugar al que pertenecía la alquería de Jarana y la ciudad de residencia del poeta y cadí jerezano Ibn Lubbāl (m. 583=1187-8): Šarīš Šiḏūna, la Xeres Sidonis, de Sidonia o Sedueña de las crónicas castellanas medievales.