martes, 27 de octubre de 2009

Ibn Lubbāl al-Šarīšī

Abu l-Hasan Ali b. Ahmad b. Ali Ibn Lubbāl al-Šarīšī, importante gramático y poeta jerezano de ascendencia omeya, según Ibn Abd al-Malik e Ibn Dihya. Nació en Jerez en 508 (=1114-5) en una familia venida a menos y con antecedentes literarios. En esta ciudad comenzó sus estudios, completándolos luego en Sevilla, donde se especializaría en lecturas coránicas y en las ciencias del lenguaje (gramática y lexicografía). Sabemos que tras finalizar su formación, volvió a Jerez hacia el año 540 (=1145-6), donde se dedicó a la enseñanza y a la judicatura, cargo que le impusieron y que aceptó de mal grado, como muestra en algunos de sus versos [wāfir]:

“Me empujaron a la judicatura, aunque no la quería,
y sobre mí cayó el peso de una enorme desgracia.
Mas cuando fui destituido, comencé a declamar:
¡De un gran mal, en verdad, me he librado!”

Tras el abandono de esta función, retornó a su labor docente, en la que impartía bellas letras, lexicografía y derecho islámico. Entre sus discípulos sobresalen Ibn ‛Abd al-Mu’min al-Šarīšī, ‛Alī b. Ahmad al-Samātī –jerezano afincado en Algeciras, al que concedió iyaza y que era experto en lecturas coránicas (qirā’āt)–, Ibn al-Fajjār, Ibn al-Gazzāl o Ibn Giyāt.
Como hecho anecdótico, se cuenta que su forma de vida era muy modesta, descuidaba su vestuario, carecía de servidores y rechazaba cualquier tipo de ostentación o distracción mundana. Además, parece que fabricaba el pan con sus propias manos y lo llevaba él mismo a la tahona más cercana para hornearlo.
Murió en su ciudad natal, en fecha en la que no se ponen muy de acuerdo sus biógrafos. Según Ibn al-Zubayr, fue el 3 de du l-qa'da del 582 (=15 de enero de 1187), pero dice Ibn al-Abbar que la muerte le sobrevino el 2 de  du l-hiyya del 583 (=2 de febrero de 1188). Quizás el dato más preciso lo aporte Abu Ishaq al-Bunasi, quien afirma que Ibn Lubbal falleció el 3 de du l-qa'da del año 583 (=5 enero 1188). Este autor puntualiza que tuvo un entierro multitudinario, en el que gentes de la más diversa condición derramaron lágrimas por su muerte. Aunque no tenemos constancia de ningún diván de Ibn Lubbal, sus versos son abundantes. El profesor Ramírez del Río clasifica su poesía en los siguientes grupos:
a) Panegíricos dedicados a los califas y gobernadores almohades. Es un hecho contrastado que Ibn Lubbal estuvo presente en la recepción al califa almohade 'Abd al-Mu'min en Gibraltar, el año 555 (=1160). No obstante, carecemos de poemas relacionados con este acto de homenaje. Lo que sí se conservan son algunos versos dedicados al califa Yusuf, hijo de 'Abd al-Mu'min.
b) Poesía ascética, de las cuales dos de ellas revelan su anhelo por visitar la tumba del Profeta.
c) Poemas de circunstancia, que forman la mayor parte de su obra poética y que se dirigen a amigos y compañeros.
d) Poemas descriptivos, de los que destacamos un par de casidas dedicadas a su tierra de origen que ya hemos tenido ocasión de presentar en el blog anteriormente, una dedicada a la tierra de Sidueña, y otra a la alameda de El Llano.

domingo, 25 de octubre de 2009

Ibn al-Ya'iza al-Sharishi

IBN AL-YA'IZA AL-SHARISHI: Abu Zakariyya' Yahyà ¿b. Jalid? b. al-Ya'iza al-Sharishi (Jerez, ¿segunda mitad del XII?—Jerez, ¿primera mitad del XIII?), poeta jerezano del que no se conservan datos biográficos.
Deducimos que vivió durante la época almohade porque Ibn al-Abbar lo cita en la Tuhfat al-qadim (El tesoro del que llega), antología de poetas de los siglos V-VI (=XI-XII). Además, en la biografía del poeta murciano Abu Ya'far Ahmad al-Gazzal (m. 631=1233-4), que la misma obra recoge (Tuhfa, 218, nº 94), aparece citado un tal Abu Zakariya' Yahyà b. Jalid al-Sharishi, junto a los jerezanos Abu Bakr Ibn Rifa'a (m. 636=1238-9) y Abu Musà al-Duyyi (m. después del 615=1218-9), de los que tal vez fuera contemporáneo. Como es probable que este personaje y nuestro biografiado sean la misma persona, creemos que su nacimiento debió de producirse en la segunda mitad del siglo XII, y su muerte en las primeras décadas del XIII.

Obra
Sólo conocemos dos versos de Ibn al-Ya'iza que cierran la anécdota literaria con que Ibn al-Abbar resume la semblanza de este personaje. En ella leemos que Ibn al-Ya'iza pidió ver al cadí de Jerez, tal vez para ganarse su favor, pero sin que sepamos por qué, fue despachado sin ser recibido. Ahora bien, como en Jerez se decía que el juez se reunía a menudo con el alfaquí Abu l-Asbag Ibn Gurab, Ibn al-Ya'iza le escribió entonces un billete con los versos siguientes, en tono de reproche [metro wafir, rima -bu]:

Por tu vida, no te conviene ser amigo del cuervo (gurab),
pues cuando el cuervo grazna en casa de alguien, su ruina es inminente.

Jerezanos en la Tuḥfat al-qādim de Ibn al-Abbār

Como apunta el profesor Meouak (DAOA I, nº 141, 277-81), la Tufat al-qādim (El tesoro del que llega) de Ibn al-Abbār es una antología poética que contiene 111 biografías de poetas andalusíes que vivieron en los siglos V-VI (=XI-XII). Seis de estas semblanzas pertenecen a personajes de Jerez; en concreto, y siguiendo la edición de Isān ʽAbbās (Beirut, 1986), a:

-Ibn al-Ŷāʼiza (nº 19, 48).

-Ibn Lubbāl (nº 44, 100).

-Ibn Šakīl (nº 63, 140-2).

-Ibn Giŷā(nº 81, 181-3).

Īsà al-uŷŷī (nº 109, 248).

-Ibn Rifāʽa (nº 111, 250).

Ya hemos mencionado en este blog a alguno de estos autores, en especial a los que tal vez deben ser considerados los más importantes poetas que ha dado el Jerez islámico: Ibn Lubbāl, Ibn Šakīl e Ibn Giŷā. En próximas entradas daremos detalle de algunos rasgos de sus biografías y de las del resto de personajes citados por Ibn al-Abbār, a excepción de ʽĪsà al-uŷŷī, del que ya dimos buena cuenta en su momento.

jueves, 22 de octubre de 2009

Jerez y la almojábana

Dice al-Hiŷārī (s. XII): La ciudad de Jerez es hija de Sevilla, y su río hijo del de ésta. ¡Cómo se parece a Sa‛dà en Arabia! Es una ciudad importante, con muchos zocos para su gente emprendedora, que es elegante en el vestir, lo que manifiesta lujo y evidencia buenas maneras, no siendo raro ver en ella a amantes y enamorados. Entre sus dulces se encuentran los más populares, que son excelentes, y se le atribuye una de las mejores producciones de almojábanas (al-muŷabbanāt), en las que destaca la calidad de su queso. De ahí que la gente de al-Andalus diga: “Desgraciado aquél que entre en Jerez y no pruebe la almojábana”.(La almojábana es un tipo de pastel al que se añade queso en su masa y se fríe con buen aceite).

AL-MAQQARĪ: Nafh al-Tīb, I, p. 184

No hay referencias posteriores a este texto de al-Hiŷārī sobre la elaboración o comercialización de almojábanas en Jerez. Tras la conquista de la ciudad por las tropas castellanas, esta tradición culinaria debió de marcharse con los musulmanes expulsados de la ciudad.
Con todo, sabemos que actualmente este plato es típico de algunas poblaciones del levante español, donde se consume en fechas señaladas. Rupert de Nola, cocinero del rey Fernando I de Nápoles (1458-1494), menciona la receta de este buñuelo de queso en su Llibre de Coch, aparecido en la segunda mitad del siglo XV en catalán, pero cuya versión más conocida es la castellana Libro de guisados, manjares y potajes, editada en Toledo el año 1525.

Torta de lesques de formatge frechs

Lo formatge frech pendras e tallaras lo alesques tant grosses com lo dit e hages pasta que sia ben leuada e de bella farina e sia clara pastada: e apres pren vns quants rouells de ous e mesclaras los ab pasta e les lesques del formatge dejus e de sobre: e apres metlos a fregir en vna paella ab mantega que sia bona e giraras ho molt: perque nos crem: empero si ho fas bullir ab greix: axicom a bunyols ja valdran molt mes: e quant sia cuyt met hi damunt sucre e menjau ho ecalt que en altra manera no val res tot lo potatge.

martes, 13 de octubre de 2009

I Aula de Historia de Jerez

La Fundación Teresa Rivero y el Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CEHJ) inauguran el próximo jueves, 15 de octubre, a las 19'30 la I Aula de Historia de Jerez, bajo el título 'Un paseo por Jerez', en el Salón de Actos de la Fundación. Las sesiones serán divulgativas y presentadas por especialistas con la utilización de medios audiovisuales. El aulario nace con una periodicidad anual y es el complemento a las Jornadas de Historia de Jerez y el Curso de Historia a través de la imagen, que el Centro de Estudios Históricos Jerezanos celebra todos los años.

Así, la primera cita será este mismo jueves 15 de octubre, a las 19'30 con la conferencia '... Por sus campos', de Miguel Ángel Borrego Soto, arabista y miembro del CEHJ. El día 22, en el mismo lugar y hora, le tocará el turno al profesor de Artes Aplicadas José Ramón Fernández Lira con '... Por sus calles'. El 29 de octubre paseará '... Por su monumentos' el arquitecto José Manuel Aladro Prieto y, para concluir la actividad, el 5 de noviembre Antonio Mariscal hará un recorrido por Jerez '... Con sus personajes'.

viernes, 9 de octubre de 2009

Epigrafía de al-Andalus y del Occidente musulmán: Estado de la cuestión y nuevas perspectivas

En los últimos tiempos se ha asistido a una profunda renovación de los estudios epigráficos de al-Andalus y del Magreb. Desde aquellos compendios de Lévi-Provençal, Bel, Deverdun, Roy o Poinssot, entre otros, se ha ido construyendo una nueva historiografía sobre la epigrafía árabe de época medieval en el Occidente musulmán, incorporando también las nuevas tecnologías al proceso de ampliación de los conocimientos científicos. Son muchos los ejemplares descubiertos en las últimas décadas y muchos los matices que se pueden realizar a lo contenido en aquellos grandes tratados. En este Seminario Internacional se ha logrado reunir un acreditadísimo elenco de especialistas de Francia, Túnez, Marruecos y España que abordarán desde distintas perspectivas el estudio de la epigrafía árabe producida entre los siglos VIII y XV en al-Andalus y el Magreb.

domingo, 4 de octubre de 2009

Monedas califales en Medina Sidonia

El pasado 15 de septiembre se desveló el hallazgo de más de 200 monedas de plata de los siglos IX al XI en las obras que se están realizando en el castillo de Medina Sidonia, unos trabajos que confirman el origen romano de esta fortaleza.
Según informa el diario El País, las monedas corresponden a las etapas de los califatos de Abd al-Rahmán III, Al-Hakam II y Hisham II, entre los años 891 y 1013 y fueron acuñadas en Medina Azahara. De las 239 piezas halladas, unas 70 han aparecido en excelente estado de conservación. También salieron a la luz más de un kilo de fragmentos de otras monedas y restos de la bolsa de tela donde fue guardado el dinero. El tesoro estuvo oculto todo este tiempo en un agujero que contenía además numerosas piedras de pequeño y mediano tamaño. Los arqueólogos investigarán el contexto del hallazgo para determinar el fin con el que fueron escondidas las monedas.
Este importante descubrimiento aporta bastante luz al pasado islámico de Medina Sidonia, la que fuera fortaleza y luego ciudad (Madina) de Ibn al-Salim que, según las fuentes árabes, tomó su nombre del linaje de los Banu l-Salim, establecidos allí tras la destrucción de Calsana en el siglo XI. Precisamente los restos del alcázar árabe de Medina Sidonia se vienen fechando en esa misma centuria a juzgar por el tipo de material utilizado en su fosa de cimentación.

sábado, 3 de octubre de 2009

El sabio jerezano Abu Ishaq al-Bunasi (y III). El Kanz al-kuttab

Al-Bunasi es autor, además del citado repertorio de Ali b. Hisham b. Umar, de un comentario sobre la obra lexicográfica de Abu l-Abbas Ahmad b. Yahya Talab al-Kufi (m. 291=903-4), titulado Kitab al-Tabyin wa-l-tanqih li-ma wurida min al-garib fi kitab al-Fasih (Aclaración y revisión del léxico difícil del Libro El elocuente) y, sobre todo, del Kanz al-kuttab wa-muntajab al-adab (Tesoro de los secretarios y selección literaria).

Los diferentes biógrafos de al-Bunasi destacan las copias, mayor y menor, de esta obra que, a su vez, se dividían en dos volúmenes. La profesora Hayat Kara ha localizado y editado el primero de ellos, correspondiente a la versión extensa (al-nusja al-kubra) de la obra.

Según Hayat Kara, al-Bunasi debió de escribir su Kanz al-kuttab entre el año 609 (=1212-3) y safar del 633 (=16 octubre–13 noviembre 1235), fecha esta última en la que el copista, un desconocido discípulo de al-Bunasi, inicia su redacción afirmando que fue entonces cuando lo oyó de su autor. No obstante, el manuscrito que Hayat Kara ha utilizado y que se conserva en la Biblioteca Nacional de Austria, en Viena (núm. 147 ORIENT Hs.), es una reproducción posterior, firmada anónimamente el año 993 (=1585).

La aparición y publicación de esta obra recupera para la historia de la literatura de al-Andalus la figura de Abu Ishaq al-Bunasi, pues incluye un buen número de textos hasta ahora desconocidos, por ejemplo:

1. Noventa y cuatro epístolas (risalas) inéditas, cuarenta de ellas atribuibles a autores conocidos. Del conjunto sobresalen, además, cuatro documentos referidos a actos de homenaje o de investidura de nuevos emires y sultanes, de los cuales uno pertenece a época almorávide y el resto a los almohades.

2. Del mismo modo, a lo largo de la obra encontramos numerosos poemas no documentados hasta la fecha, entre casidas completas y fragmentos, de temática variada y autores diferentes como Abu Bakr al-Gassani, Ibn al-Zaqqaq, Ibn Yubayr, al-Rusafi y muchos otros. Conviene señalar que buena parte de estos versos pertenecen a tres de los poetas más distinguidos del Jerez almohade: Ibn Lubbal (m. 583=1187-8), Ibn Shakil (605=1208-9) y el mencionado Ibn Giyat, a los que al-Bunasi, que añade también un poema de su propia cosecha, parece reivindicar para las letras andalusíes.

Al-Bunasi destinó su Kanz al-kuttab a los secretarios, visires y otros miembros de la cancillería, facilitándoles, de esta manera, un útil recurso para la redacción de risalas y otros escritos. Al mismo tiempo, y como suele ser habitual en este tipo de obras, sus páginas encierran un auténtico alarde del saber histórico, literario y retórico de su creador, dividido en cuatro extensos capítulos que se distribuyen en dos partes bien diferenciadas:

a. La primera comprende los dos iniciales, dedicados respectivamente a las artes de la elocuencia y la poesía, y a una amplia antología epistolar.

b. En la segunda parte, el capítulo tercero se consagra a la recopilación de anécdotas protagonizadas por reyes y personajes históricos y literarios de distinto origen, mientras que el cuarto hace un hermoso y poético recorrido por la idea del amor, según algunos de los más señalados hombres de letras, tanto de Oriente como occidentales.

En definitiva, el Kanz al-kuttab ilustra la importante aportación del Jerez almohade a la cultura general de al-Andalus durante los siglos XII y XIII, una auténtica edad de oro para la ciudad de difícil analogía con otras épocas de su historia.

El sabio jerezano Abu Ishaq al-Bunasi (II). Maestros

Al margen de las dudas o discrepancias que plantea la cuestión acerca de la localización exacta del lugar de nacimiento de al-Bunasi, lo cierto es que la vida de nuestro personaje se desarrolló en Jerez, ciudad en pleno apogeo político e intelectual desde principios del siglo XII, y donde nuestro personaje aprendió de algunos de sus más insignes ulemas, entre ellos de Ibn Abd al-Mumin al-Sharishi (m. 619=1223, reconocido gramático y autor de un famoso Comentario de las Macamas de al-Hariri), de Ibn Giyat (m. 619-20=1223, ilustre visir y poeta) y del citado Ali b. Hisham b. Umar, al que estuvo muy unido y del que redactó el repertorio de sus maestros bajo el título de Al-Tarif wa-l-ilam fi riyal Ibn Hisham (La definición y la información sobre los maestros de Ibn Hisham).

Al-Bunasi también se dedicó a enseñar y tuvo en Jerez discípulos diversos, de los cuales las fuentes nos facilitan el nombre de su hijo, Abd al-Karim b. Ibrahim, el de Ibn Furtun, a los que concedió licencia docente, y el del historiador jerezano Abu Bakr Ibn Yarbu al-Sharishi (m. 694=1294-5).

Poco más sabemos de la vida de al-Bunasi, sólo que murió durante los últimos diez días del mes de rabi II del año 651 (=18-28 junio de 1253), probablemente en Jerez.

El sabio jerezano Abu Ishaq al-Bunasi (I). Prunes

Abu Ishaq Ibrahim b. Ali b. Ahmad b. Ali al-Fihri al-Bunasi al-Sharishi nació en Jerez (Sharish) el año 573 de la hégira (=1177). Era originario de la alquería jerezana de Bunas –de ahí su nisba o gentilicio al-Bunasi–, que se ha querido identificar con el barrio de pescadores de Bonanza, en Sanlúcar de Barrameda, o Bornos, población cercana a Arcos de la Frontera. A este respecto, debemos tener en cuenta la información que ofrece Ibn al-Zubayr (m. 708=1308) en la biografía del almocrí y jatib jerezano Ali b. Hisham b. Umar b. Hayyay al-Sharishi (m. 616=1219-20), donde cita a Abu Ishaq al-Burnusi (de Burnus > Bornos) como uno de los díscípulos de éste:

Ali b. Hisham b. Umar b. Hayyay al-Lajmi, de la gente de Jerez, de kunya Abu l-Hasan […] Viajó e hizo la peregrinación […] y, a su regreso, enseñó en Jerez, y aprendieron de él, [entre ellos] el maestro Abu Ishaq al-Burnusi, paisano suyo [...]

Las dificultades para precisar el nombre exacto y situar geográficamente el lugar en el que vino al mundo este personaje, llevan a plantearnos si el topónimo Bunas, fácilmente confundible en la grafía árabe con Burnus e, incluso, Brunas, no tendrá también algo que ver con el actual cortijo de San José de Prunes, al noroeste de Jerez y del que nos hablan en su Entorno a Jerez los hermanos García Lázaro (de donde he tomado la imagen). De hecho, Ibn al-Zubayr es el único que le adjudica el gentilicio al-Burnusi; el resto de fuentes siguen a la Takmila del valenciano Ibn al-Abbar (m. 658=1260), contemporáneo de al-Bunasi, que dice:

إبراهم بن علي بن أحمد بن علي الفهري، من أهل شريش، يكنى أبا إسحاق، ويعرف بالبونسي، نسبة إلى قرية بونس، بالباء العجمية منها.

Ibrahim b. Ali b. Ahmad b. Ali al-Fihri, de la gente de Jerez, de kunya Abu Ishaq, y conocido por al-Bunasi, nisba de la alquería de Bunas [escrito] con ba’ aljamiada.

La expresión بالباء العجمية منها significa que la letra ba’ era aljamiada, romance, es decir, era en realidad una "p".

El Cortijo de San José de Prunes se alza sobre el Cerro del Cuco, en la carretera del Calvario, entre Jerez y Sanlúcar. Llama la atención, como leemos en Entorno a Jerez, la peculiar fisonomía del edificio de dos plantas de este señorío, que recuerda a un viejo cuartel hoy semiderruido, una construcción un tanto chocante en medio del mar de viñas. Es cierto que la localización de Bunas no se ha confirmado todavía, pero resulta tentadora la idea de que en estos parajes de Prunes, camino del Guadalquivir, cerca también de otros lugares con constatada presencia árabe (Alijar, Tabajete, Macharnudo…) pudo estar situada la citada alquería.

viernes, 2 de octubre de 2009

Jerez y las salinas en época andalusí

Señala Emilio Martín Gutiérrez en su La organización del paisaje rural durante la Baja Edad Media (2004, pp. 89-101) que la explotación de salinas durante época bajomedieval tuvo un papel destacado en la economía jerezana. Las salinas del entorno jerezano se localizaban mayoritariamente en las inmediaciones de la bahía de Cádiz, aunque sabemos que también hubo explotaciones de importancia en zonas del interior, cerca de manantiales o arroyos salinos, relacionadas con la extracción de yeso y cal.
Es muy probable que la actividad salinera en el término de Jerez durante la Baja Edad Media continuase la que hubo durante época andalusí, pues aunque los datos para esta época son escasos, alguna fuente árabe nos habla de la sal y su relevancia en la economía de Jerez en siglo XII:

Traigo a colación un interesante diálogo entre Abū ‛Abd Allāh Ibn Zarqūn (m. 586=1190-1), maestro de al-Šarīšī, y el sevillano Abū Bakr Ibn al-‛Arabī (m. ¿543=1148?), que contiene un interesante intercambio de hemistiquios con temática jerezana. En palabras de Bencherifa, el fragmento muestra la admiración y el afecto de los andalusíes por la ciudad de Jerez y sus habitantes. La historia la inserta al-Šarīšī en una de sus glosas a la Macama XXX de al-Harīrī, al final de la cual el pícaro Abū Zayd al-Sarūŷī recita unos versos sobre su ciudad natal, Sarūŷ, al narrador al-Hārið b. Hammām [metro ramal]:

"Mi patria chica es Saruy, de la que fui separado.
Es una ciudad en la que hay de todo, y provienen
sus aguas del Salsabil, siendo verdes prados sus arenales" [...]

El relato de al-Šarīšī, en el que Ibn Zarqūn e Ibn al-‛Arabī adaptan a su manera estas rimas cambiando, entre otras cosas, el topónimo Sarūŷ por Šarīš, dice lo siguiente:

“Esto me lo contó en su jardín de Triana el alfaquí Abū ‛Abd Allāh Ibn Zarqūn –que era, Dios lo tenga en su gloria, miembro de la cofradía de las buenas letras y distinguido en la de los alfaquíes–, en la época en que yo leía con él los Nawādir y el Kāmil, pues una tarde en que la conversación giraba en torno a los géneros literarios me dijo –Dios lo bendiga–, dichoso y contento, hasta el punto de contagiar su alegría a este jovenzuelo cuya barba aún no apuntaba, lo que sigue:

- ¿Sabes que entre tú y yo existe una relación de fraternidad?

A lo que repliqué:

- ¿Y cómo es eso, maestro?

Y respondió:

- Porque yo también he nacido en tu ciudad de Jerez.

Y como la conversación ganó en interés, le pedí que me diera más detalles y añadió:

- Tengo a este propósito un curioso relato:

Pasaba yo por Jerez de vuelta de la tierra del Magreb en compañía del alfaquí Abū Bakr MuÊammad b. ‛Abd Allāh b. al-‛Arabī –Dios lo tenga en su gloria– y, cuando llegamos a su campiña, entre viñedos y huertos, el alfaquí Abū Bakr se puso a hablar maravillas de todo cuanto veía allí, diciendo:

- En verdad, las cosas que aquí se reúnen difícilmente se dan en otro lugar, por la abundancia de agricultura y ganadería, aceite, vino, sal y otros productos.

Y le dije:

- Debes saber que yo nací aquí.

Y Abū Bakr me respondió:

- Pues tal vez tendrías que recitar ahora lo siguiente [metro ramal]:

- Mi patria chica es Jerez,

Y yo le dije, completando el verso:

- donde yo vivía.

Y replicó Abū Bakr:

- Es una ciudad en la que hay

Y añadí:

- de todo y se abastecen

Y dijo Abū Bakr:

- sus manantiales del Salsabīl

Y dije:

- y están emparrados sus arenales.

De este modo hicimos el camino con los versos sarūyíes (sobre la ciudad de Sarūŷ) transformándolos en šarīšíes (de Jerez) y así, sin darnos cuenta, el camino se hizo más corto.

Fue una de las tardes más felices que he pasado en mi vida, pues en ella mantuve esta conversación con mi ilustre maestro Ibn Zarqūn –cuya edad era entonces de 82 años [lunares]–, que solía hablarme de Ibn al-‛Arabī, Ibn ‛Abdūn y otros semejante en aquel ameno jardín a la orilla del río de Sevilla –ciudad que se alzaba ante nosotros en toda su belleza y esplendor–, y el cual, en aquella ocasión, me hizo este elogio de mi ciudad natal, Jerez, que tanta alegría me causó. ¡Roguémosle a Dios que le dé el mismo goce a él en la otra vida!”

El texto resulta útil para recabar información sobre el entorno de la ciudad de Jerez, pues corrobora lo que ya sabíamos acerca de la prosperidad jerezana durante los siglos XII y XIII. Las distintas fuentes coinciden en este aspecto y, a través de ellas, deducimos que el cultivo y beneficio del cereal, el olivo, la viña o la higuera eran la base del desarrollo económico de Jerez. Al-Himyarī (m. después del 726=1325-6), apoyándose en al-Idrīsī (m. 560=1164-5), describía los alrededores de Jerez diciendo que eran ricos en viñedos, olivares, higueras y trigales, algo que las palabras de Ibn Zarqūn e Ibn al-‛Arabī confirman sin lugar a dudas. Estos personajes hablan, además, de otro de los recursos fundamentales de la economía de la zona que mencionábamos al inicio: la explotación de salinas para uso culinario y la conservación de alimentos. Estas salinas se hallarían probablemente en alquerías cercanas y se gestionarían y administrarían desde Jerez, capital de la cora por entonces y centro vertebrador de un riquísimo alfoz.

Vid. BORREGO SOTO, M. Á., "¿Una macama jerezana? Jerez y la difusión de las Macamas de al-Hariri en al-Andalus", AAM (2006), 13, pp. 25-41 (texto completo)