martes, 3 de agosto de 2010

Jerez andalusí. Producción intelectual (I)

La aportación más significativa de la élite cultural de Jerez al conjunto de la producción intelectual de al-Andalus fue, sin duda, la difusión de las Macamas de al-Hariri entre sus ulemas. De hecho, el mejor comentario de las mismas se debe a un jerezano, el gramático y lexicográfo Abu l-Abbas Ibn Abd al-Mumin al-Sharishi (m. 619=1223), quien afirma en su introducción haberlas conocido y aprendido de algunos de los maestros de su ciudad natal. No obstante, es también cierto que entre los siglos X al XIII se crearon y divulgaron en Jerez obras de contenido y temática diferentes.

Hasta la época del Califato no empezamos a conocer los nombres de los primeros sabios que habitaron la ciudad. Las biografías de alfaquíes para ese período aumentan en los repertorios bio-bibliográficos, sobre todo las de aquéllos relacionados con núcleos de incipiente formación como Jerez. Muchos de estos ulemas eran designados directamente desde Córdoba, probablemente con la idea de consolidar o, al menos, procurar la difusión y aplicación del derecho islámico en las nuevas poblaciones.

Uno de esos sabios destacados en Jerez fue Abu Razin Hisham b. Muhammad, maestro de origen bereber venerado por sus paisanos. Experto en cuestiones jurídicas, desempeñó el cargo de muftí en varias localidades de la cora, entre ellas su ciudad natal, Shiduna, topónimo que generalmente se ha identificado con la actual Medina Sidonia pero que tal vez se refiera a Sidueña, enclave situado frente al río Guadalete, a los pies de la llamada Sierra de San Cristóbal y a escasa distancia de Jerez. En esta última ciudad Abu Razin también residió y enseñó hasta su muerte el año 336 (=947-8).

Otro buen ejemplo de lo que apuntamos lo ilustra Abu Ayyub Sulayman b. Muhammad al-Shiduni, personaje nacido en Sidueña el año 300 (=912-913), que viajó a oriente y, a su regreso, el 337 (=948-9), fue nombrado jatib de Jerez por el califa al-Hakam II, cargo que desempeñó hasta su muerte, el jueves 14 de du l-qada del 371 (=11 de mayo de 982). En su periplo por tierras orientales acompañó a su hermano, Abu Umar Yusuf (m. 383=993-4), hombre de letras y predicador en Calsena –otra población de la cora– también por encargo califal. Ambos comenzaron en Jerez su formación en la doctrina malikí, de la mano de Abu Razin, con el que estudiaron la Mudawwana (La Recopilación) de Sahnun (m. 240=854-5). En Córdoba, aprendieron entre otros de Qasim b. Asbag o Muhammad b. Umar b. Lubaba. Trasladados a oriente, en una travesía que les llevó diez años por Egipto, Yedda o La Meca, tuvieron ocasión de recoger las enseñanzas de maestros diversos acerca del Muwwatta (El camino allanado) de Malik (m. 179=795), o las Amwal (Las riquezas) de Abu Ubayd (m. 224=838). Ibn al-Faradi dice también que Abu Umar copió de Abu Muhammad al-Fargani (m. 362=972-3) el Kitab al-Umm (Libro de los Principios) de al-Shafii (m. 204=820), y la obra de Muhammad b. Yarir al-Tabari (m. 310=923), que daría a conocer en al-Andalus a su vuelta.

BORREGO SOTO, M. Á. (2008), “Poetas del Jerez islámico”, Al-Andalus--Magreb, 15, Cádiz, pp. 41-78.


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