Las recopilaciones bio-bibliográficas nos detallan el elenco de los autores y libros más estudiados en al-Andalus y la nómina de preceptores que los transmitían, a modo de auctoritas. Tres jerezanos compusieron sendos barnamiy o nómina de obras y maestros: Abu l-Hasan Ali b. Hisham b. Umar b. Hayyay al-Sharishi, cuyo Barnamay fue redactado por su alumno Abu Ishaq Ibrahim al-Bunasi al-Sharishi; el citado Abu Bakr Ibn al-Gazzal al-Sharishi, almocrí, notario y jurisconsulto, que escribió un Barnamay riwayat, al igual que el muftí y alfaquí Abu l-Hasan Ali Ibn al-Fajjar al-Arkushi al-Sharishi (m. 642=1244-5); y el almocrí Abu Bakr Muhammad Ibn al-Fajjar al-Arkushi al-Sharishi, que redactó una Fahrasa o relación de obras transmitidas.
También la medicina ocupó un notorio espacio en Jerez. Conocemos el nombre de varios galenos que ejercieron su profesión en la ciudad: Abu Zayd al-Fihri al-Ashab (m. entre 640 y 650=1142-3 y 1152-3); el cadí Abu l-Qasim Ibn Qantaral (m. 627=1229); la familia de los Banu Habib (Habib b. Muhammad b. Habib, su hijo Abu Ali Ibn al-Habib al-Sharishi, y su nieto Abu l-Qasim Ibn Habib, de los siglos XII y XIII); o el mencionado Abu Bakr Ibn Rifaa al-Sharishi, autor del Manyat al-atibba wa-malya al-alibba (Refugio de los médicos y abrigo de los inteligentes); el Madubat al-atibba (El banquete de los médicos), libro que incluía sentencias sobre el tema y que, como el primero, no se conserva; y una uryuza también inédita que dedicó al califa al-Mansur sobre los remedios de la tríaca compuesta por cincuenta elementos.

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