En cuanto a la duración de los estudios, sabemos que la asistencia a las clases podía culminarse o premiarse con la entrega de una iyaza, autorización por escrito que facultaba al alumno para enseñar y transmitir una o diversas obras y disciplinas. El sevillano al-Ruayni nos afirma en su Barnamay que la recibió de varios de sus maestros en Jerez, añadiendo un breve fragmento con los consejos que le dio Abu Amr Ibn Giyat:
Protégela de tus benévolos miramientos,
que ven simple hinchazón en la grasa del seboso.
Luego contó acerca de uno que recordaba a sus preceptores: Me he apartado de aquellos maestros a los que no debí abandonar, porque, aunque convenga honrar su recuerdo, el paso del tiempo, el dolor y la vejez me dejaron sin su talento; lo que hace que un maestro pierda facultades es la oscuridad del sueño de los ojos, pues su visión se convierte en nebulosa, sus escritos se tornan indescifrables y su vida en quebranto, algo notorio entre los setenta y ochenta años del camino de la vida.”
- BENCHERIFA, M. (1996), Ibn Lubbal al-Sharishi (508-582/1114-1187), Rabat.
- BORREGO SOTO, M. Á. (2009), “De “Asidon” a Sidueña: localización de “Madinat Siduna” en el yacimiento de Doña Blanca”, Revista de Historia de El Puerto, 42, El Puerto de Santa María, pp. 9-34.
- BORREGO SOTO, M. Á. (2008), “Poetas del Jerez islámico”, Al-Andalus--Magreb, 15, Cádiz, pp. 41-78.
- BORREGO SOTO, M. Á. (2006), “¿Una Macama jerezana? Jerez y la difusión de las “Macamas” de al-Hariri en al-Andalus”, Al-Andalus--Magreb, 13, Cádiz, pp.25-41.
- BORREGO SOTO, M. Á. (2004), “Sabios musulmanes de Jerez (ss. IX-XIV)”, Al-Andalus--Magreb, 11, Cádiz, pp. 7-66.
- KARA, H. (1998), Abu l-Abbas Ahmad b. Shakil al-Andalusi. Shair Sharish, Abu Dhabi.

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