viernes, 2 de abril de 2010

Abū Bakr Ibn Rifā'a al-Šarīšī

Abū Bakr Muhammad b. Alī b. Sulaymān b. Rifā'a al-Ŷudāmī al-Šarīšī, conocido por Ibn Rifā'a. Alfaquí, médico y hombre de letras jerezano, de linaje árabe si atendemos a su nisba, al-Ŷudāmī. Nació el mes de rabi II del año 548 (=26 junio-24 julio 1153) en Jerez, ciudad que a principios del siglo XII se había convertido en un importante centro intelectual, sobre todo después de que el talaverano Abū l-Qasim Īsà b. Ibrāhīm b. Abd Rabbih b. Ŷahwar al-Qaysī, de šuhra Ibn Ŷahwar (m. 527=1132-3), se afincara en ella. Este personaje, que el año 500 (=1106-7) oía en Bagdad las Maqamat del propio al-Hariri, fue uno de los que introdujeron el estudio de esta obra en al-Andalus e inició en Jerez una importante cadena de transmisión de la misma entre sus notables.

Discípulos de Ibn Yahwar fueron, por ejemplo, los jerezanos Abū Bakr Ibn Mālik (m. 592 ó 593=1195-6 ó 1196-7) y Abū Bakr Ibn Azhar (m. 584=1188-9), maestros, a su vez, de nuestro biografiado, Ibn Rifā'a, que aprendió, además, de sus paisanos Abū Bakr Ibn Maymun (m. 614=1218) y Abu Bakr Ibn Ubayd al-Saksaki (m. 591=23 julio 1195). El nombre de otros preceptores suyos son Abū l-Abbas Ibn Jalil y Abū Muhammad Ibn Ubayd Allah, este último en Ceuta.

Para Ibn Abd al-Malik, quizás fue en su Jerez natal –o en alguna población diferente que no especifica– donde Ibn Rifā'a conoció al insigne y longevo médico Abū Bakr Ibn Zuhr al-Hafid (m. 595=1198-9), del que transmitirá. Este Ibn Zuhr, experto en ciencias religiosas y literatura, y formado por su padre, Abū Marwan Ibn Zuhr (m. 557=1161), en medicina, había sido galeno distinguido de los califas almohades Abd al-Mu'min, Abū Ya'qub Yusuf, Abū Yusuf Ya'qub al-Mansur y al-Nasir. Es muy probable –así lo apunta Miquel Forcada– que Ibn Rifā'a adquiriera con este Ibn Zuhr sus nociones en la ciencia médica.

En cuanto a los rasgos con los que Ibn Rifā'a es adornado, coinciden plenamente con los de muchos ulemas de su categoría, es decir, hombre de probada fidelidad en sus transmisiones, íntegro, piadoso y autor de provechosas obras sobre las diversas facetas que manejó: ciencias religiosas (era tradicionista –muhaddit– y memorión –hafid–), bellas letras y medicina. Como nota anecdótica dice al-Safadi, citando a Ibn al-Abbar, que Ibn Rifā'a era muy moreno de piel.

En el ámbito de la medicina gozó de cierto prestigio, lo que le ayudó a granjearse el favor de al-Mansur y el de los médicos de su séquito en Marraquech. A éstos –dice Ibn Abd al-Malik– dejó patente su inteligencia y manejo de la materia en las conversaciones que con ellos mantuvo. Con todo, esto no le sirvió para llegar a formar parte de la corte califal.

Desconocemos el momento de su llegada y tiempo de estancia en Marraquech; tampoco sabemos en qué lugar o lugares enseñó. Tres de sus pupilos fueron el jerezano Abū l-Hasan Ibn Ibrahim al-Karnani (m. 660=1261-2), y los Abū l-Hayyay, Ibn Ali b. Zakariyya' e Ibn Muhammad b. Luqman.

Si bien sus biógrafos señalan mayoritariamente que falleció en Jerez el año 636 (=1238-9), Ibn Abd al-Malik precisa que murió la tarde del martes 11 de rabi I del 637 (=11 octubre 1239). Su entierro tuvo lugar un día después. Tenía, aproximadamente, 86 años lunares y, en palabras de al-Safadi, padecía la lepra.

Obras:

1. Tuhfat al-mutahharin wa-awrad al-qanitin (Tesoro de los purificados y flores de los piadosos). Obra cuyo contenido versaba sobre el Corán.

2. Manyat al-atibba' (Refugio de los médicos). Uno de los libros que escribió sobre medicina fue éste cuyo título completo, según el historiador Abū Bakr Muhammad b. Ibrahim b. Muhammad b. Yarbu' al-Kalbi al-Šarīšī, nieto por parte de madre de Ibn Rifā'a, era Manyat al-atibba' wa-malya' al-alibba' (Refugio de los médicos y abrigo de los inteligentes).

3. Ma'dubat al-atibba' (El banquete de los médicos). Libro que incluía sentencias sobre medicina.

4. Poesía. Sólo tenemos constancia de una uryuza inédita que Ibn Rifā'a dedicó al califa al-Mansur sobre los remedios de la tríaca compuesta por cincuenta elementos. También nos ha llegado el fragmento de una casida en la que, por razones que se nos escapan, el poeta hace una dura crítica a Jerez y sus habitantes. Dice así [basīt]:

Jerez (Šarīš) no es sino la errata de una clara desgracia (Širr).

Partiría a rescatarte de ella si fueras persona piadosa,

pero en ella no volverá a destacar ni el que es libre ni el que es noble.